martes, 5 de abril de 2011

ANTES DE JUZGAR...


Desde siempre, una de las actitudes que más me ha chocado ha sido el querer juzgar las realidades que nos rodean, sin apenas tener datos para ello. Y una de estas realidades que solemos juzgar, sin preocuparnos de conocer el tema, es todo el circulo de circunstancias que configuran la vida de las “personas sin hogar”.

Como punto de partida de esta idea os quiero hablar de mi experiencia más cercana: Hace ya tres años estamos realizando, en el albergue, un campo de trabajo para jóvenes, durante el verano. Cuando el último día realizamos una evaluación, de lo que se ha vivido durante esos días, casi todos los jóvenes coinciden en afirmar que les ha cambiado la idea que tenían de las “personas sin hogar”. Estos jóvenes nos confiesan sobre muchas de estas personas, a las que atendemos todos los días, si se hubiesen encontrado con ellos en otro ambiente, nunca hubiesen afirmado que se trataba de personas marginadas, por su educación, su forma de vestir… Y respecto a otras personas que son más fáciles de “identificar”, por su despreocupación hacia su aspecto externo, confiesan que el miedo que tenían al verlos, pensando que podían tener problemas con ellos, se ha convertido en una preocupación, que a partir de ahora se detendrán para preocuparse por ellos o, al menos, les dirigirán un saludo y una sonrisa, para que sientan que “alguien se preocupa por ellos”.

Queriendo ilustrar esta idea y a modo de reflexión, he realizado este foto-montaje, que os invito a ver intentando reflexionar sobre “nuestros prejuicios”…


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