sábado, 22 de junio de 2013

UN VOLUNTARIO

Ser voluntario es estar con las personas, recibiéndoles tal y como son.
Alguna vez habréis oído decir que los voluntarios recibimos más que lo que damos, aprendemos de los más necesitados, ellos nos enseñan, nos dan la fuerza y alegría para seguir.
 Los que somos voluntarios bien es cierto que lo vivimos en primera línea y tenemos experiencias que nos hacen crecer como personas y  en nuestra fe.
 Ser voluntario no quiere decir ser fuerte, capaz de solucionar problemas, o que no nos afecte la vida de los demás. Al voluntario le conmueven las historias personales de cada hermano que pasa por Cáritas. Muchas veces, muchísimas veces el voluntario no puede solucionar nada. Ante el sufrimiento y adversidades se siente pequeño y débil. Duda, llora, incluso se enfada con Dios.
 El voluntario es de carne y hueso, tiene sentimientos y le afecta el sufrimiento de las personas. Lo aprendido no siempre es válido para todos, el amor está en su forma de actuar. La verdadera fuerza del voluntario es estar incondicionalmente con las personas, escuchar con humildad, desde abajo, sin juzgar, darse al otro y recibirle tal como es…
Tener fe y saber que Jesús camina con nosotros. Él es la fuerza que nos mueve para llevar la esperanza a los más necesitados.                                                                                                                      

0 comentarios: